- A) Fibrilación ventricular
La FV es poco frecuente como ritmo inicial en la parada pediátrica y aparece más en cardiopatías, canalopatías, commotio cordis e intoxicaciones. La hipoxia tiende a terminar en bradicardia, AESP y asistolia, no en FV.
- B) Taquicardia supraventricular
La TSV pediátrica se debe en general a vías accesorias y reentrada, no a hipoxia. Una frecuencia fija y muy alta, en general de 220 lpm o más en el lactante y de 180 lpm o más en el niño, con P ausente o anormal, sugiere TSV y no una respuesta hipóxica.
- C) Bradicardia sinusal
En el niño, la hipoxia causa inicialmente taquicardia, pero con la progresión deprime el nodo sinusal y el miocardio, y la bradicardia sinusal se instaura como ritmo previo a la parada. El tratamiento es oxigenar y ventilar; si la frecuencia sigue por debajo de 60 lpm con mala perfusión, iniciar compresiones y administrar adrenalina 0,01 mg/kg.
- D) Flutter auricular
El flutter auricular es raro en pediatría fuera del periodo neonatal y del postoperatorio de cardiopatías congénitas. No es la manifestación habitual de la hipoxia.
Resumen para recordar
En el niño, la hipoxia causa primero taquicardia y, con la progresión, bradicardia sinusal, un ritmo previo a la parada que evoluciona a AESP o asistolia. La respuesta es oxigenar y ventilar; si la frecuencia sigue por debajo de 60 lpm con mala perfusión pese a ello, iniciar compresiones. La FV es rara como ritmo inicial y apunta a una causa cardíaca o tóxica.