- A) Tomografía inmediata
La tomografía puede ayudar a investigar la causa de la parada o las complicaciones, pero solo después de estabilizar la oxigenación, la ventilación y la presión. Trasladar a un paciente recién reanimado sin ese control expone al cerebro precisamente a las agresiones secundarias que se quieren evitar.
- B) Mantener normoxemia y normocapnia
Tras el RCE, la lesión cerebral secundaria se agrava con la hipoxia, la hiperoxia, la hipocapnia y la hipercapnia. La AHA recomienda ajustar el oxígeno para una SpO₂ de 94 a 99% y la ventilación para una PaCO₂ adecuada al paciente, además de evitar la hipotensión, controlar la temperatura evitando la fiebre y tratar las convulsiones.
- C) Administrar bicarbonato sódico
El bicarbonato sódico no se recomienda de rutina en la parada ni en la fase posparada. Se reserva para situaciones específicas, como la hiperpotasemia y la intoxicación por antidepresivos tricíclicos; la acidosis suele mejorar con una ventilación y una perfusión adecuadas.
- D) Bolo agresivo de volumen
Tras el RCE es frecuente la disfunción miocárdica, y un volumen agresivo puede precipitar edema pulmonar y empeorar la oxigenación. Los bolos solo están indicados ante signos de hipoperfusión o hipotensión para la edad, en alícuotas con reevaluación tras cada una, asociando vasoactivos si es necesario.
Resumen para recordar
En la fase posparada pediátrica, la prioridad es evitar la lesión cerebral secundaria: SpO₂ entre 94 y 99%, evitando hipoxia e hiperoxia, PaCO₂ adecuada al paciente, sin hiperventilar, ninguna hipotensión para la edad, control de la temperatura sin fiebre, glucemia monitorizada y tratamiento de las convulsiones. El bicarbonato no es rutinario, y las pruebas de imagen llegan tras estabilizar.