- A) Subcutánea
La absorción subcutánea depende del flujo cutáneo, que está muy reducido en el shock y en la parada. El inicio de acción es lento e imprevisible, inadecuado para los fármacos de reanimación.
- B) Oral
La vía oral exige un paciente consciente, una deglución segura y tránsito gastrointestinal, y la absorción es lenta e imprevisible en el shock. No tiene cabida en la reanimación.
- C) Intraósea
La vía intraósea proporciona un acceso rápido y fiable a la circulación, y por ella pueden administrarse todas las medicaciones, líquidos y hemoderivados de la reanimación, a las mismas dosis que por vía IV. Debe obtenerse en cuanto el acceso venoso no se consiga con rapidez.
- D) Intramuscular
La vía intramuscular es la elección para la adrenalina en la anafilaxia, pero no en la parada ni en el shock grave, en los que la perfusión muscular es pobre y la absorción, imprevisible. En la reanimación, la alternativa a la IV es la intraósea.
Resumen para recordar
Sin acceso venoso inmediato en la parada o en el shock, la vía de elección es la intraósea: rápida, fiable y con las mismas dosis que la IV, útil para medicaciones, líquidos y hemoderivados. El lugar habitual es la tibia proximal. La vía endotraqueal solo es una alternativa cuando no hay IV ni IO, y la intramuscular sirve para la adrenalina de la anafilaxia.