- A) Generalmente de origen cardíaco
El origen cardíaco primario, con FV súbita, es el patrón del adulto. En el niño representa una minoría de los casos, como en cardiopatías congénitas, canalopatías o miocarditis, y no es la regla.
- B) En la mayoría de los casos súbita e impredecible
La parada pediátrica suele ser el desenlace de un deterioro progresivo, con dificultad respiratoria, hipoperfusión y bradicardia que preceden al colapso. La parada súbita y sin pródromos existe, pero es la excepción.
- C) Habitualmente secundaria a insuficiencia respiratoria o shock
En el niño, la parada suele resultar de una insuficiencia respiratoria o un shock que evolucionan a hipoxemia, acidosis y bradicardia y terminan en asistolia o AESP. Por eso el reconocimiento precoz y la corrección de la oxigenación, la ventilación y la perfusión son las intervenciones que más vidas salvan.
- D) Rara vez prevenible
Precisamente por ser, en general, secundaria a un fallo respiratorio o circulatorio, la parada pediátrica es muchas veces prevenible. Reconocer la dificultad respiratoria y el shock e intervenir antes de la descompensación evita buena parte de las paradas.
Resumen para recordar
En el niño, la parada cardíaca suele ser secundaria: la insuficiencia respiratoria o el shock llevan a hipoxemia, acidosis, bradicardia y, por último, asistolia o AESP, los ritmos iniciales más frecuentes. A diferencia del adulto, la FV súbita es minoritaria. Por eso reconocer pronto la dificultad respiratoria y el shock e intervenir antes del colapso es la estrategia que más cambia el desenlace.