- A) Iniciar compresiones torácicas de alta calidad y activar el sistema de respuesta a emergencias
Un niño que no responde, no respira con normalidad y no tiene pulso en un máximo de 10 s está en parada: se activa al equipo y se inician las compresiones de inmediato, a 100–120/min, con una profundidad de al menos 1/3 del diámetro anteroposterior (unos 5 cm) y una relación 15:2 con dos reanimadores. Retrasar las compresiones reduce la perfusión cerebral y coronaria.
- B) Dar dos ventilaciones de rescate y reevaluar el pulso
Empezar por las ventilaciones y una nueva comprobación del pulso correspondería a la secuencia A-B-C; en la víctima sin pulso, la AHA mantiene la secuencia C-A-B, que empieza por las compresiones. Las ventilaciones se introducen tras el primer ciclo de compresiones (30 con un reanimador, 15 con dos), sin pausas adicionales para comprobar el pulso.
- C) Administrar adrenalina de inmediato por vía venosa
La adrenalina 0,01 mg/kg IV/IO forma parte del tratamiento de la parada, sobre todo en ritmo no desfibrilable, pero solo después de iniciar la RCP, con el acceso establecido y el ritmo evaluado. El niño acaba de desplomarse y aún no tiene acceso; nada debe retrasar las compresiones.
- D) Intentar una vía aérea avanzada antes de iniciar las compresiones
La vía aérea avanzada no es una prioridad inicial: la ventilación con bolsa-válvula-mascarilla es adecuada al comienzo de la reanimación, y la intubación interrumpe las compresiones y exige un equipo entrenado. Aplazar las compresiones para intubar empeora el pronóstico.
Resumen para recordar
Niño que no responde, sin respiración normal y sin pulso detectable en un máximo de 10 segundos: activar el sistema de emergencias e iniciar las compresiones de inmediato (secuencia C-A-B). RCP de alta calidad: 100–120/min, al menos 1/3 del diámetro anteroposterior (unos 5 cm en el niño), reexpansión completa del tórax, mínimas interrupciones, 30:2 con un reanimador y 15:2 con dos.