- A) Desfibrilación inmediata
La desfibrilación es una descarga no sincronizada, reservada para la FV y la TVSP. En un niño con pulso, alerta y bien perfundido, una descarga no sincronizada podría caer en el período vulnerable de la repolarización e inducir una fibrilación ventricular.
- B) Cardioversión sincronizada
La cardioversión sincronizada, 0,5–1 J/kg y hasta 2 J/kg, está indicada en la taquicardia con compromiso cardiopulmonar (hipotensión, alteración del nivel de conciencia, signos de shock) o cuando fracasan las medidas farmacológicas. Este niño está estable y, de entrada, no necesita sedación ni descarga.
- C) Maniobras vagales
Una taquicardia de complejo estrecho a 220/min en un niño estable sugiere taquicardia supraventricular (TSV). El primer paso son las maniobras vagales, siempre que no retrasen el tratamiento: hielo en la cara en el lactante y Valsalva en el niño mayor, como soplar por una pajita obstruida. Si fracasan, adenosina 0,1 mg/kg, máximo 6 mg.
- D) Compresiones torácicas
Las compresiones torácicas son para la víctima sin pulso o con bradicardia inferior a 60/min y mala perfusión. Un niño alerta, con presión normal y buena perfusión, tiene un gasto cardíaco adecuado y no tiene indicación de RCP.
Resumen para recordar
Una taquicardia de complejo estrecho (QRS ≤0,09 s) con frecuencia ≥220/min en el lactante o ≥180/min en el niño, sin ondas P visibles, sugiere TSV. Si hay estabilidad: maniobras vagales (hielo en la cara en el lactante, Valsalva en el niño mayor), después adenosina 0,1 mg/kg (máx. 6 mg) y 0,2 mg/kg (máx. 12 mg). Si hay inestabilidad: cardioversión sincronizada 0,5–1 J/kg, hasta 2 J/kg.